Friday, October 31, 2008

Las AFJP

Como este blog tiene muchos lectores fuera de Argentina, de hecho tiene más fuera de Argentina que dentro de ella, quiero aclarar un par de detalles que los van a ayudar a entender este artículo. Las AFJP son las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión. Fueron creadas hace unos diez años como una alternativa parcial al sistema de jubilaciones estatales que se encontraba en ee momento (como en muchos otros o diría que en toda su historia) totalmente quebrado e imposibilitado de cumplir con sus obligaciones. Hoy el sistema sigue igual, pero el gobierno cree que es una buena idea eliminar las AFJP y asumir la administración de estos fondos que no son pequeños. En esto estamos en estos días, como si fuera poca carga tener que trabajar para mantenernos arrastrando todo el peso del estado en nuestras espaldas, tenemos que sufrir viendo que nuestro futuro también se diluye. Parafraseando a Atahualpa Yupanqui "malaya, triste destino los fondos jubilatorios argentinos..."


Este es un tema que sin duda va a dominar los titulares por algún tiempo. Las perspectivas son malas, las probabilidades de que tenga un mal fin son altas y no sería de extrañar que, con el ambiente caldeado, esperen a que se enfríe un poco para sacar una ley a medianoche. Históricamente esta es la solución que han utilizado en estos casos.

Esta historia con los fondos jubilatorios no es nueva. Desde que se establecieron las primeras cajas de jubilación, esos fondos fueron una tentación para todos los gobiernos. Principalmente porque al estar los fondos fuera del alcance del gobierno, crecieron sobre todo en épocas en que la moneda mantenía su valor real. La palabra inflación no existía en el diccionario. Algunas de estas cajas eran privadas y fueron disueltas o absorbidas al estado, otras privadas de administración estatal y otras estatales (mayormente las destinadas a empleados públicos). Desde su origen hasta la fecha, todo el sistema ha ido en caída libre debido a las constantes intervenciones estatales. En principio eliminando todas las cajas privadas con lo que nunca hubo una evolución de un mercado hacia un sistema que tenga sentido. Más adelante unificando todo el sistema de manera de "solidarizarlo" al estilo socialista, los que se esfuerzan mantienen a los que no. Y finalmente saqueando los fondos. Es difícil encontrar una palabra más adecuada, eso es exactamente lo que se ha hecho y hacia donde tiende todo el sistema. Los fondos del estado se diluyen en una sola cuenta de manera que la disponibilidad es absoluta e inmediata. Y excusas para usarlos siempre sobran.

El sistema en sí mismo tiene una falencia insalvable. No solo desde un punto de vista lógico o económico, es inviable matemáticamente. De acuerdo con la ley, los jubilados deben recibir un salario equivalente al 82% del promedio del sueldo de sus últimos años de actividad. Voy a dejar de lado las variaciones de valor de la moneda, lo cual ya es una ridiculez, y asumir que los fondos aportados van a ser invertidos y que van a dar cierta rentabilidad, otra ridiculez Digamos para completar el absurdo que todos los trabajadores se ajustan a los mismos parámetros de tiempo empezando a trabajar a los 20, retirándose a los 65 con un sueldo constante y falleciendo a los 80. Para que el sistema funcione, debería recibir 15 años de salario al 82%, lo cual equivale a 12,5 años de salario. Durante los 45 años de actividad, suponiendo que es sueldo es constante, habrá aportado un 11% de su salario más un aporte patronal de un 9%. El aporte patronal es mayor en muchos casos pero el destino es variado, solo una parte se aplica a jubilación (irrelevante ya que todo el aporte va a la misma bolsa) pero vamos a asumir un aporte total del 20% lo cual es una estimación muy generosa. Voy a volver sobre el tema del aporte patronal porque es muy interesante entender exactamente quién es él que aporta. Volviendo a nuestro problema matemático, con un aporte total del 20%, el fondo jubilatorio acumulado al final de la vida laboral es equivalente a 9 años de salario. 9 años de salario deben cubrir 12,5 años de jubilación, estamos hablando de salario equivalente porque siguen siendo 15 años de retiro. Puesto de otra manera, los 9 años de aporte cubrirían las necesidades de casi 11 años de retiro al 82% del salario. Para poder alcanzar el objetivo establecido por la ley en estas condiciones, los fondos jubilatorios deberían invertirse de manera de obtener una rentabilidad total de casi un 40%. No parece mucho para 45 años pero hay que tener en cuenta que los fondos no estuvieron disponibles desde el primer día, sino que se acumularon a medida que el trabajador aportaba. Considerando esta evolución estamos hablando de una tasa efectiva anual de un poco más del 6%. Es una rentabilidad muy alta para inversiones de largo plazo. Seguramente todos habrán visto rentabilidades mucho más altas pero recuerden que estamos hablando de valor constante. Para valor constante un 6% es una alta rentabilidad. Pero hasta acá hablamos de un mundo totalmente irreal donde la moneda no varía, donde el trabajador recibe un sueldo constante a lo largo de toda su vida, trabaja sin interrupciones durante 45 años y donde existe la posibilidad de invertir a un mínimo de 6% efectivo anual sin riesgo a largo plazo. En estas condiciones que ningún economista serio podría considerar ni siquiera remotamente cercanas a la realidad, se cumple el sueño socialista del 82% móvil.

Bajando un poco a la realidad, las rentabilidades de inversiones seguras a largo plazo raramente alcanzan un 6% en valor real y cuando lo hacen son casos excepcionales que no se repiten sistemáticamente durante 45 años. Los trabajadores empiezan su vida laboral en los niveles más bajos donde los salarios son más bajos. Aún considerando profesionales de alto valor en el mercado y con muy buenas conexiones, el salario inicial va a ser sin duda mucho más bajo que el final. Esto significa que los fondos de mayor antigüedad van a ser los más bajos en valor. También hay que considerar que los años de aporte de la mayoría no van a ser los 45 completos. Algunos entrarán más tarde al mercado laboral, sobre todo los profesionales, o entrarán parcialmente. Muchos empezarán aún antes de los 20 años pero esto difícilmente compense por los períodos de desempleo que históricamente sabemos que son altos para el segmento de la población que empieza su vida laboral más temprano en la vida. Y, por supuesto, está el tema del valor de la moneda. Este es un tema sobre el que espero volver pronto que es la ley y su significado. Esta es una clara muestra que la ley no puede ser una medida de la realidad, la realidad no se altera por la existencia de la ley. Acá podemos ver claramente que la ley no puede ser cumplida de ninguna manera, su aplicación misma es una imposibilidad matemática. Y de ahí en adelante es todo el camino cuesta abajo. Porque todo este análisis matemático que he presentado considera las condiciones de jubilación de trabajadores que reciben un salario. En este caso no es importante si generan riqueza o no, los aportes de los burócratas son pagados con la riqueza que producen otros pero no de parte de los aportes jubilatorios y así no afectan el cálculo.

El problema acá se presenta con el agregado de jubilados al sistema que nunca aportaron. No voy a considerar los casos particulares de aquellos que tienen garantizadas jubilaciones por encima del 82%, que además son personas que difícilmente hayan aportado a ese nivel o durante todos los años requeridos, porque no son muy significativos en número en relación con otro grupo. Este grupo es el de aquellos a los que se les ha garantizado una jubilación sin ningún aporte. Esto es algo que muchos gobiernos han hecho por razones exclusivamente políticas, para captar adeptos, mostrar el lado "sensible" del sistema. Recientemente se produjo una incorporación masiva muy importante que incluyo gente con muy pocos aportes, sin necesidad de presentar documentación que lo pruebe, y con ningún aporte. Para agregar insulto a la injuria, la tramitación de estas jubilaciones se realizó en forma expeditiva. De manera que aquellos que llevaban años esperando su trámite presentando documentación permanentemente se encontraron gente que empezó a cobrar prácticamente al mes siguiente de haber completado un formulario. E, insisto, estamos hablando de gente que aportó toda su vida viendo que se favorecían aquellos que nunca lo hicieron. En conclusión, el sistema es insostenible por donde se lo mire. La única forma de poder cumplir con la ley es agregar recursos al sistema jubilatorio por encima de los aportes. Y los únicos que disponen de recursos son aquellos que los crean, los que trabajan por esos recursos. La otra opción es no cumplir con la ley, mantener los aportes, demandarlos por la fuerza de la ley si es necesario, pero no pagar si es posible. Y ante la alternativa de pagar a A o B, donde A es quien aportó toda su vida pero ya no tiene valor en el mercado y B es quien nunca aportó pero hoy fue captado como aliado político gracias a la jubilación que recibe sin merecerla, sin duda B va a ser prioritario en la lista de pago porque es él quien garantiza la permanencia del sistema en el gobierno. Esto es lo que el socialismo llama un sistema "solidario" y "más justo".

Voy a volver por un momento al tema de los aportes patronales que me quedó por aclarar. Los aportes patronales van a estar en las mesas de negociación en breve. Esto es parte del ciclo de ajuste del sistema económico previo a su colapso. Sin duda vamos a ver a los "trabajadores" y a los gremios clamando por el aumento de los aportes patronales. Para el pueblo esto es un gran alivio ya que los aportes se incrementan y no sale de sus bolsillos o, como en un caso relativamente reciente, el aporte es el mismo pero se transfieren del aporte personal al patronal lo que representa un "incremento" del salario del trabajador. El concepto que no se entiende acá es que representa el salario del trabajador. La gente, en general, lo percibe como el dinero que recibe. En la medida que esa cantidad de dinero es mayor, asume que su salario es mayor. Pero la realidad es que el salario del trabajador es el costo de su labor en el mercado. Por mucho que uno deteste a la patronal, el empresariado y todo eso a lo que el gobierno apunta su sucio dedo acusador, nadie puede ignorar un hecho fundamental de la actividad económica, de la vida misma. Un emprendimiento que consume más de lo que produce no puede prosperar en el tiempo. Ninguna persona sana se mantiene en un proyecto cuyos costos superan su rendimiento. Ni siquiera en uno donde sean iguales. El valor mismo de nuestra vida esta basado en este principio. Generar los recursos mínimos necesarios para la subsistencia invirtiendo todo nuestro tiempo y esfuerzo es esclavitud, una vida sin valor. Invertimos nuestro tiempo y esfuerzo para poder logra más valor que esto y eso da valor a nuestra vida. De la misma manera las empresas invierten recursos y esperan obtener más valor que el recurso invertido. Si no es posible, la empresa no es viable. Dentro de este contexto, la labor de los trabajadores es un componente más del costo. Y todo el costo combinado debe evaluarse en relación a la riqueza producida para determinar la viabilidad del proyecto. Cuando la ecuación es positiva, la empresa es viable, el costo de la labor está determinado dentro de esa ecuación. Si bien hay margen de ajuste, afectando o no a la rentabilidad del proyecto, los valores están ciertamente acotados. Y ese valor es el salario del trabajador no importa quien se lo lleve. No es el número que se ve en el recibo, no es el dinero que el trabajador recibe. Es un valor bastante mayor que incluye todo lo que la empresa debe pagar para poder recibir los resultados de la labor de ese trabajador. Empieza por el dinero que recibe en la mano, más los aportes personales, los aportes patronales, obra social, sindicato y todos los costos asociados con los requisitos para que el trabajo sea posible y legal y que no estén asociados directamente con la producción. El aporte es todo del trabajador porque esa suma completa representa el valor de su labor. A la empresa no le afecta como se etiquete cada parte ni a quién se lo paga, el costo del trabajo es el mismo. Pasar porcentajes de aporte de los personales a los patronales es una burla porque todos (los que los negocian) saben que nada cambia. Aumentar los aportes patronales aumenta el costo de la labor y si este supera los límites establecidos por la viabilidad del proyecto, el proyecto se termina, el puesto de trabajo se pierde. Más personas pasan a ser una carga para el sistema y menos personas generan riqueza para sostenerlo. Es cierto que le rentabilidad de las empresas se puede utilizar como variable de ajuste sin que esto afecte severamente a las personas. Solamente los propietarios y accionistas, que en general trabajan y son remunerados por su labor, van a sufrir por la pérdida de la rentabilidad de su inversión. Desde el punto de vista de los trabajadores parece muy razonable. La empresa puede subsistir eternamente, en teoría, sin ninguna rentabilidad. En la medida que el capital de trabajo se mantenga y los mercados no cambien. Ustedes se imaginan que nadie está dispuesto a aceptar que su inversión se mantenga en estas condiciones, de la misma manera que el trabajador no admitiría trabajar sin rentabilidad real, solo recibiendo lo mínimo para sus subsistencia. Este concepto es importante porque la gente no entiende la realidad que la rodea, no ve que la falta de puestos de trabajo, la falta de emprendimientos, la falta de producción, la falta de inversión, son generadas por esta idea ridícula de pretender restringir la rentabilidad. Aquellos que disponen de capitales para invertir quieren recibir rentabilidad real y no les importa si es produciendo trigo en Argentina, arroz en China, aros de pistón en Bélgica o en una operación rápida de cambio de monedas.

Todo esto nos lleva al principio fundamental que debemos entender para tratar el tema de las AFJP y los aportes jubilatorios. El salario del trabajador es todo el costo de su labor, TODO. En este sentido las AFJP fueron un verdadero alivio para los trabajadores. Con todas sus falencias, que son muchas, de alguna manera pusieron de manifiesto este concepto y permitieron que los verdaderos propietarios de los aportes pudieran sentirlos como propios. Las razones para el desencanto fueron muchas. La principal es que solo una parte menor de los aportes (la mitad del aporte total) está disponible para que el trabajador disponga de ella. La segunda es que la disponibilidad es mínima, el menú de opciones es muy pequeño, la diferencia entre las opciones es prácticamente inexistente. El mercado está estrictamente regulado, las AFJP tiene muy poca autonomía para operar los fondos, sus propios menús de opciones son limitados y a esto se suma la exigencia del gobierno de que sus bonos sean aceptados sin excusas. En este entorno, las posibilidades de distinguirse en términos de rentabilidad son inexistentes. La última razón, que todos consideran la primera, es que las comisiones son muy altas. Las rentabilidades parecen buenas en algunas épocas pero se calculan en base al valor efectivamente depositado. Como el valor que sale de nuestro aporte es todo, incluidas las comisiones, en nuestra percepción las rentabilidades son mínimas, inexistentes o inclusive negativas. El sistema es malo, estoy totalmente de acuerdo. Pero el solo hecho de tenerlo disponible nos hace más libres que antes. En la situación anterior todo nuestro aporte iba a una bolsa que quedaba a disposición del gobierno para mantener el sistema "solidario" o cubrir cualquier necesidad que surgiera, sobre todo para mal arreglar los problemas que el mismo gobierno crea. No había ninguna libertad para disponer de nuestros bienes, el fruto de nuestra labor, de acuerdo a los derechos garantizados por el artículo 14 de la Constitución nacional. En el sistema con las AFJP podemos tomar esta decisión, sin más libertad que entrar o salir, pero es un grado más de libertad que el que existía antes. Es una decisión entre la sartén y el fuego pero, como he explicado en otros artículos de este blog, la libertad está basada en esto, tomar las decisiones que rigen nuestra vida. Aunque algunas veces sean entre el más malo y el "más peor". Esta es la decisión a la que Menem nos enfrentó. El mal sistema existente que no es viable de ninguna manera y el mal sistema nuevo donde los únicos ganadores reales son las AFJP. Y el resultado no pudo ser más evidente, la adhesión fue abrumadora. Aún con todas las trampas, con todas las cuestionables prácticas utilizadas por los bancos, la gran mayoría prefirió la mala jubilación con fondos fuera de las manos del estado al sistema "solidario". Aunque más no sea por la sensación de libertad, de poder elegir. Y esta es la principal razón por al que no debemos volver atrás, de hecho debemos exigir más libertad. Es una cuestión de principios, nuestra jubilación va a ser patética en comparación con los aportes que hemos realizado toda nuestra vida ya sea en un sistema o en el otro. Pero el sistema de las AFJP no pone más cerca de lograr más libertades y de revertir la situación.

Los temas que el gobierno cuestiona a las AFJP son muy fáciles de resolver. No lo van a hacer porque no es ese su interés, es solo la lista de excusas con la que pretenden vender este proyecto de ley. Si las comisiones son tan altas todo lo que tienen que hacer es limitarlas por ley. El sistema está estrictamente regulado, las AFJP cobran las comisiones que el gobierno les permite y el gobierno les garantiza la restricción del mercado para que no haya competencia. Y a cambio las AFJP aceptan la imposición de bonos del estado como una devolución de cortesías. No es la rentabilidad de ellos la que está en juego de todas maneras. Las comisiones de las AFJP están prácticamente garantizadas por el número de afiliados, ganen o pierdan en las inversiones. También han cuestionado que las AFJP son distorsivas del mercado al disponer de una gran masa de capital para jugar en la bolsa. Sin embargo, el menú de inversiones disponibles es muy restringido y muy conservador. Con la excepción de los bonos del gobierno que son altamente volátiles e inseguros, la mayoría de las inversiones están hechas en valores reales, aún las participaciones en empresas. Son inversiones de bajo riesgo, baja rentabilidad y a largo plazo. Esto es lo que se espera de un fondo de jubilación porque tiene sentido en base a la expectativa que uno tiene para estos fondos. Sería muy bueno poder entrar y salir de la bolsa dentro de la misma semana duplicando los fondos pero ese tipo de operaciones es la que implica riesgos altos. Las inversiones de largo plazo prácticamente tienen garantizado el mantenimiento del valor real del capital. En contraste, el gobierno dilapida millones en el mercado de cambio con el solo objetivo de mantener el valor del dólar a un valor "competitivo" (lo que sea que esto signifique). No genera riqueza, no contribuye a la inversión productiva y, lo peor, es distorsivo del mercado. Los fondos de las AFJP bien pueden terminar tirados en el mercado de monedas en un último manotazo de ahogado. No sería esta la primera vez que ocurre. Pensar que una ley que los haga "intangibles" va a brindarles protección es risible por decir lo menos. De la misma manera que escriben una ley escriben otra. O el ejecutivo usará los superpoderes que los mismos legisladores que hoy quieren imponer intangibilidad le otorgaron. Los fondos de las AFJP tienen dos componentes que hoy valora mucho el gobierno. En un contexto donde están tratando de estatizar empresas por puro gusto, las acciones de muchas empresas interesantes estratégicamente hablando pasarían a pertenecer al estado. Y aún no teniendo el control de ellas, son suficientes para poner el estado en una posición de mucho poder en la toma de decisiones. No es sorprendente que muchos países estén preocupados por esta situación, España en particular que fue un jugador importante en las privatizaciones de Menem, debido a que son accionistas de estas mismas empresas y verían sus posiciones en la toma de decisiones muy disminuidas. Y todos sabemos que las empresas en manos del gobierno no se manejan con objetivos económicos, se manejan con objetivos políticos. Las rentabilidades de estas inversiones van a caer, los valores de las acciones van a caer, las empresas terminarían eventualmente en manos del estado, arruinadas, inoperativas y posiblemente privatizadas en algún futuro repitiendo todo el ciclo que históricamente ya hemos vivido. Y en cada paso que se da en esta evolución nosotros, los que trabajamos y producimos la riqueza, somos los que pagamos el costo. Y en el tope de la pila de los fondos de las AFJP está la cereza que corona el postre, los bonos del estado. Los bonos pueden no valer nada para nosotros, los inversores, el mercado en general. Pero tienen un valor muy especial para el gobierno. Con los bonos en la mano, el gobierno los puede cancelar con un simple trazo de la pluma. No es más que una operación de débito a crédito para la que no hace falta ni moverse del escritorio para hacerla, no hace falta dinero para cancelar los bonos. Los bonos se cancelan pasando números de una columna a otra del mismo libro. Pero esto cambia drásticamente los números en los balances del gobierno, una parte importante de deuda desaparece, se cancela en término e incluso se puede cancelar antes de término. En la estúpida cabeza de quienes nos gobiernan existe la idea que este cambio en el balance mejora nuestra calificación de riesgo e incrementa las posibilidades de adquirir más deuda. Y es posible que les funcione porque, después de todo, hay muchos para los que es un buen negocio ser deudores de Argentina. En la medida que podamos seguir produciendo riqueza, aunque sea a la mala, alguien va a querer que le debamos esa riqueza. Esta es una razón más para impedir que este gobierno se pueda hacer de estos fondos.

Las perspectivas son malas, muy malas. Las probabilidades de lograr la ley son altas y la oposición no da muestras de enfrentar al gobierno. La mayoría de los legisladores está tomando una posición tibia y conciliadora para modificar el proyecto cuando deberían estar rechazándolo de plano. No solo rechazarlo, deberían proponer cambios que nos permitan aportar un 100% a loas AFJP y abrir el mercado para permitir la competencia. Al menos yo estoy dispuesto a correr mis riesgos con mi dinero y, si me va mal, asumiré la responsabilidad y no esperaré nada del estado. Nuestros legisladores tienen hoy la oportunidad de darnos libertad y están sentados negociando cual es el nivel de esclavitud al que nos van a someter en el futuro. Los invito a todos a reflexionar en este momento y tomar una decisión. Yo hace años que decidí no volver a votar nunca ni a un candidato, ni a una lista que lo incluya, si este candidato no representa mis intereses. Han sido años tristísimos de no poder nunca votar positivamente. Pero no me arrepiento de ninguno de ellos. Quizás es hora de expresárselos directamente. En este link tienen la lista de diputados donde pueden encontrar al representante de su jurisdicción. No soy partidario del email pero reconozco que es práctico. En este caso les sugiero enviar sus notas con copia a los principales diarios nacionales (por ejemplo cartas(at)lanacion.com.ar) y a los locales en cada una de sus jurisdicciones. De lo contrario escriban y envíen por correo sus notas explicándole a sus representantes cual es su posición en este tema y porque. Sean claros, precisos y por sobre todo educados. No propongo que se los atore de papel ni que se los acose. Creo que debemos ejercer nuestro derecho a ser representados y exigirles sus obligaciones como representantes. Y asumir nuestra responsabilidad de resistir la tiranía y la opresión del gobierno no importa cual sea su naturaleza. En este link van a encontrar la lista de senadores.

Una nota final para aquellos que apoyan la iniciativa del gobierno. Ustedes tienen la opción de mantenerse en el sistema de reparto. Si están en una AFJP y no les gusta, estoy dispuesto a apoyarlos incondicionalmente en solicitar la modificación de la ley para que puedan salirse. Estoy dispuesto a salirme yo mismo del sistema de reparto en un 100% para que la disponibilidad de recursos sea más alta, de hecho renunció a todos los fondos (que no son pocos) que he aportado previo a las AFJP para que puedan disponerlos sin ninguna condición. Asumo plena responsabilidad sobre mi futuro para cuando termine mi vida laboral. Y voy a ir mucho más allá y renunciar a todo soporte estatal, incluido el cuidado de mi salud con lo que ni siquiera voy a ser una carga para el PAMI. Estoy dispuesto totalmente a separar mi destino del de ustedes y dejarlos en libertad para que hagan lo que quieran todos separados o todos juntos. Pero ustedes saben que no es una oferta que les convenga, porque no se trata de salvarme a mí, se trata de impedirme a mí dejar de aportar al sistema que los beneficia a ustedes. No me vengan con el cuento del sistema "solidario" cuando soy yo el que genera la riqueza y ustedes me la quitan a punta de pistola. Eso no es solidaridad, es robo.

1 comment:

Anonymous said...

Buenas tardes... he leido bastante de tu blog y me doy cuenta de que has leido o te has informado de fuentes similares a las que he recurrido yo.
Me gustaría saber si es que hay un grupo de referencia donde se puedan dialogar/discutir este tipo de cosas fuera del ambito electrónico.

Saludos y fuerza para el próximo post.

Hernan