Monday, November 3, 2008

Una mirada crítica al proyecto de reforma del sistema jubilatorio

Más que el proyecto, voy a comentar sobre el texto de presentación donde se pretende justificar este proyecto. La sola presentación es vergonzosa por la cantidad de mentiras y verdades a medias. Como todo en política, está escrito para que suene atractivo y deseable pero no tiene sustento.
Se persigue el objetivo de la unificación del sistema integrado de jubilaciones y pensiones en un único régimen público que se denominará Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) a ser financiado por un sistema solidario de reparto.

El sistema que quieren implementar es "solidario de reparto". Solidario suena a bueno en el sentido que es bueno ser solidario. Pero no se puede ser solidario compulsivamente. Esta solidaridad es la clásica "solidaridad justicialista", la solidaridad de Evita. "Solidarios" dispuestos a dar "generosamente", sin límites, siempre y cuando la plata fuera de otro y quedandose con el vuelto.
Tal régimen deberá garantizar a todos los afiliados y beneficiarios del actual régimen de capitalización idéntica cobertura y tratamiento que la que brinda el régimen previsional público.
Esto es exactamente lo que no queremos. Se supone que frente a la opción entre uno y otro elegimos el sistema privado porque consideramos que las prestaciones son mejores. Ahora pretenden imponernos por ley el sistema que decidimos abandonar pero "garantizando las mismas prestaciones" que dedidimos no recibir.
El presente proyecto de ley enmarca al sistema de seguridad social dentro de los preceptos constitucionales contenidos en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, al establecer que el estado es quien otorga los beneficios de la Seguridad Social en forma integral e irrenunciable.
Anteriormente ya hablé del nefasto articulo 14 bis. Esto es una muestra de porqué es tan nefasto. Uno de los aspectos más destacados es el carácter "irrenunciable" de los beneficios. No se refiere a que nos imponen el beneficio compulsivamente ya que esto no tiene sentido. Se refiere a que no tenemos la libertad de renunciar al sistema y dejar de aportar. Y esto es lo que esperan de nosotros, que no dejemos de aportar, que nuestra riqueza, el fruto de nuestra labor, quede en sus manos, fuera de nuestro alcance.
Este sistema prevìsional unificado estará basado en el principio de solidaridad, en el que el régimen público tiene un rol inclusivo y redistributivo, acorde con las políticas que ha desarrollado el Gobierno Nacional desde el año 2003.
Más de lo mismo "solidaridad", "redistribución".
Las jubilaciones y pensiones deben, por definición, otorgar certezas a los ciudadanos en un momento de sus vidas en el cual ya no participan de la fuerza activa de trabajo.
Si bien no es por definición, es cierto que esperamos que nuestras jubilaciones y pensiones nos otorguen certeza y seguridad. Pero, como expliqué en el artículo anterior, el sistema como está planteado en la ley es inviable y el gobierno nos ha dado muestras de su irresponsabilidad en el manejo de las finanzas públicas una y otra vez. No solo este gobierno sino todos desde que tengo uso de razón. Si hay algo que no me brinda el gobierno con este proyecto es certeza o seguridad.
Los antecedentes históricos del sistema previsional en la República Argentina tienen su hito fundacional en la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión, el 27 de noviembre de 1943 ya que, hasta dicha fecha, no existía un esquema central estratégico y, por lo tanto, coexistían diversos sistemas jubilatorios que daban respuestas particulares y heterogéneas, no cuidando la igualdad de los ciudadanos ante la Ley.
Este es un detalle interesante porque es cierto que a esa fecha no existía el concepto de jubilación generalizada. Grupos de particulares habían creado sus propias cajas para administrar ahorros con miras a un futuro retiro. Estas cajas eran eficientes porque se administraban bajo la mirada directa de sus miembros. Los fondos eran intangibles no por ley sino por el simple hecho que no estaban al alcance de las sucias manos del estado. Muchas de estas cajas eran muy eficientes en la administración tanto de los fondos como de la documentación. A diferencia del estado que es incompetente, desordenado e irresponsable. Solamente basta con mencionar el requisito de presentar documentación probatoria de todos los años de aporte para tramitar una jubilación. Hay personas que se ven obligadas a recorrer empresas en las que han trabajado décadas atrás para conseguir un certificado de aportes. Y en las condiciones por las que hemos pasado en los últimos 50 años, las probabilidades de encontrarnos con estas empresas cerradas es muy alta. Muchos optaron por una moratoria para cubrir los faltantes antes que penar en la búsqueda de los comprobantes. Todo para poder justificar un pago que es estado debería tener registrado, un registro que debería ser casi sagrado no porque yo lo diga, por lo que el gobierno expresa acerca de la importancia de estos fondos. Esta lesividad en la administración muestra cual es el verdadero interés del gobierno en los fondos jubilatorios.
Las cajas en su momento fueron existosas porque los trabajadores las crearon voluntariamente y las protegieron porque esos fondos los sentían como propios. Esto obviamente creo deseo en otros por obtener la misma seguridad para su futuro. Pero ante la alternativa de ahorrar y crear sus propias cajas o apoderarse de las existentes y "solidarizar" el sistema, la segunda alternativa es muchísimo más tentadora. La igualdad de los ciudadanos ante la ley no significa que mi esfuerzo debe ser redistribuido, significa que mi esfuerzo no puede ser castigado así como el de ningún otro. Significa que todos tenemos derecho a obtener las cosas que deseamos en la medida que podamos generar la riqueza necesaria, no que si uno las obtiene se convierten en un derecho para todos. Este concepto esclaviza a aquellos que trabajan más para equiparar a quienes no lo hacen a un estandar de vida que no se merecen.
Dicho sistema sufrió un progresivo deterioro originado, entre otras causas, en el constante proceso de desindustrialización comenzado a fines de la década de 1970; la creciente informalidad laboral y la consecuente caída de los recursos del sistema; la proliferación de regímenes especiales sin los necesarios esquemas de financiamiento; los cambios demográficos; el proceso inflacionario y sus consecuencias sobre las relaciones ingreso/gasto del sector público y la alta litigíosidad por problemas de diseño del sistema.
El proceso de desindutrialización en Argentina empezó a mediados del los 40. A fines de los 70 se acentuó muchísimo pero la pendiente empezó a principios de los 70 con las primeras hiperinflaciones, devaluaciones de la moneda, regulaciones excesivas, incrementos de impuestos, etc. Todas ellas causadas por los gobiernos. Y no por hacer las cosas diferente de como las hace este gobierno hoy, hicieron las mismas cosas, aplicaron las mismas políticas y causaron la desindustrialización de la misma manera que este gobierno la mantiene.
La creciente informalidad es fruto de lo mismo. Solidarizando el sistema, incorporando a los beneficios a quienes no aportan, garantizando beneficios por razones políticas y cargando el peso del sitema en quienes aportan dentro del sistema formal, no son medidas políticas que contribuyan a la formalidad. Al contrario, encarecen el circuito formal de produccion y castiga a quienes se mantienen en él. La informalidad se convierte en una alternativa más atractiva.
La proliferación de regímenes especiales, jubilaciones de privilegio, pensiones graciables, jubilaciones otorgadas a quienes no aportaron, son todas medidas impuestas por el gobierno.
La inflación es consecuencia de la pésima política monetaria impuesta por el gobierno, ya traté este tema si quieren verlo en un artículo anterior.
La alta litigiosidad es consecuencia de la mala administración y el incumplimiento del gobierno. Mala registración, desidia, burocracia costosa e inútil y agregaría que mala intención destinada a cubrir con cuestionamientos formales las falencias financieras del sistema.
Todas las razones que esgrimen para justificar el deterioro del sistema son obra del gobierno. Y, de vuelta, estamos hablando de gobiernos que aplicaron las mismas políticas que este gobierno. Nos están pidiendo que pongamos todo en manos del sistema que el gobierno reconoce que está deteriorado gracias al gobierno. Qué sentido tiene?
Aquel conjunto de circunstancias pusieron claramente de manifiesto que no puede existir un sistema previsionai que funcione sin relaciones laborales formales. Estas razones, adicionadas a las dificultades macroeconómicas que vivió la República Argentina, fueron condiciones que evidenciaron la necesidad de replantear el sistema entonces vigente.
No es aquel conjunto de circunstancia, es este conjunto de circunstancias porque hoy tenemos dificultades macroeconómicas como nunca antes.
Así, se implementó la idea del ahorro individual administrado por empresas privadas; reemplazando al seguro social de base solidarla como pilar fundamental del sistema, considerando que sólo quien podía ahorrar podría jubilarse cristalizando la distribución del Ingreso.
Este es el concepto básico de la jubilación. El que puede ahorrar va a tener fondos disponibles para retirarse. Es la fábula de la hormiga y la cigarra pero en el esquema socialista la cigarra recibe los beneficios y la hormiga tiene que ir a hacer los trámites. La realidad es que el sistema socialista nos quitó a todos la posibilidad de ahorrar. El ahorro se convirtió en un cuento de nuestros abuelos. Permanentemente se ha castigado al ahorro y hasta se lo ha prohibido. Vivimos en un sistema donde casi la mitad de la riqueza está en manos del gobierno. La riqueza que nosotros producimos trabajando, la única que hay, termina en manos del estado que la "redistribuye". Con la misma eficiencia con la que encara todo, cada peso redistribuido cuesta veinte. Si el ahorro es tan importante para nuestro futuro, porqué no dejarnos ahorrar? porqué no darnos la libertad que nos garantiza la Constitución en el artículo 14, el de verdad, el original, para disponer de nuestros bienes? porque qué bien hay más valioso que el fruto de nuestra labor?
La imposición del sistema de capitalización traía aparejada la visión de que los aportes eran de propiedad individual, por lo que, la cuestión del trabajo organizado, también fue concebida como un asunto individual.
Los aportes son de propiedad individual. Son parte de la remuneración que recibimos por nuestro trabajo. El trabajo, organizado o no, lo tiene que hacer cada uno. No somos comunistas, o al menos yo siempre creí que no. Y cuando el trabajo es organizado o en equipo, nada de esto cambia. Cada uno es remunerado por su labor y esa remuneración le pertenece. Si parte de ella la aporta como ahorro para su futuro, es suya y como tal debería estar protegida por el artículo 14 de la Constitución.

La presentación sigue tratando de explicar como el sistema de capitalización individual deterioró más el sistema público y no logró los resultados esperados y como las comisiones se convirtieron en leoninas.
La realidad es que el sistema público se deterioró por la incorporación de beneficiarios sin aporte, el deterioro económico y la mala administración. El hecho que la falta de fondos fuera notable no es más que un reflejo del sistema. Si el sistema público hubiera sido la mitad de lo bueno que el gobierno pretende hacerlo parecer, no habría habido una adhesión tan masiva a las AFJP.
Pero estoy de acuerdo en que muchas de las metas no se cumplieron. Seamos sinceros, de la misma manera que el sistema público no puede de ninguna manera cumplir con el 82% exigido por ley (vean el artículo anterior) el sistema privado tampoco puede. Pero tenemos la libertad de elegir y elegimos el menos malo de los dos. Y las comisiones calculadas en base al sueldo bruto y no al aporte, una triquiñuela creada para que el valor del porciento pareciera menor de lo que es (1%), fue impuesta por la ley. Así como la impusieron ahora la pueden corregir por ley. Pueden ir mucho más lejos y no fijar condiciones para las comisiones para que pueda haber competencia y que las comisiones bajen naturalmente. Pueden ir más lejos y darnos la libertad de disponer de nuestro dinero para ahorrar como mejor nos parezca.
También se esperaba que este régimen estimulara a los ciudadanos de mayores ingresos a realizar aportes voluntarios al sistema, en tanto que, a la fecha, el total de aportes no obligatorios no supera el CERO CON TRES POR CIENTO (0,3%) del total de los ingresos que reciben las ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE JUBILACIONES Y PENSIONES.
Esta es la ficción de la ley. Creen que porque la ley existe la realidad cambia. De la misma manera que ahora creen que una ley distinta va a crear una realidad distinta. La realidad es única y los mercados naturales evolucionan por sí mismos respondiendo a las condiciones existentes. Nadie va a aportar voluntariamente a un sistema de aporte compulsivo. Si fuera deseable participar del sistema no sería necesario hacerlo mandatorio por ley. La razón por la que los trabajadores de mayores ingresos no aportan voluntariamente es que hay opciones de ahorro mucho más atractivas, con comisiones y costos muchísimo más bajos, más seguras y más estables y, por sobre todas las cosas, fuera del alcance del estado. Como estamos viendo ahora, estos trabajadores que ahorraron fuera de las AFJP tenían razón.
Conceptualmente e! sistema de capitalización deja el futuro de ios ingresos de nuestros trabajadores y jubilados a merced de los avatares del mercado financiero, es decir sujeto a operaciones de riesgo, tal como se hace más evidente ante la crisis financiera internacional.
Es exactamente así. El ahorro, desde que nuestra moneda no tiene respaldo de ningún tipo, está a merced del mercado. Pero los mercados que evolucionan naturalmente, sin intervención externa, tienden a evolucionar positivamente. El riesgo existe y es inevitable.
Entendiendo esto, los fondos de jubilación se enfocan en inversiones de bajo riesgo y de largo plazo, privilegiando aquellas que están basadas en activos reales. Irónicamente, las inversiones de mayor riesgo en las AFJP son los bonos del gobierno que tienen una pésima calificación y que muchos creen que no se van a honrar a su vencimiento. Este proyecto de ley demuestra que la intención del gobierno no es pagarlos sino licuarlos adquiriendo todo el paquete por ley. Este punto en particular se resuelve fácilmente liberando a las AFJP de la obligación de invertir en fondos públicos que no están respaldados ni por activos reales ni por actividades productivas. Así mismo, el proyecto crea aún más incertidumbre y riesgo en los fondos porque no solo van a estar sujetos a las mismas varientes del mercado financiero, van a estar en manos de la administración pública que ha demostrado históricamente irresponsabilidad en el manejo de fondos de todo tipo. Basta con ver los resultados de los presupuestos nacionales.
Para ello la Ley N° 26.222 permitió la libre opción entre regímenes y equiparó la prestación por permanencia. Asimismo se igualó la tasa de aporte entre ambos regímenes, se redujeron las comisiones de las ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE JUBILACIONES Y PENSIONES al UNO POR CIENTO (1%) instaurando, además, la mutualización del sistema de invalidez.
Acá pueden ver claramente que quien fija las comisiones no son las AFJP. La ley estableció las comisiones en un mero 1% que parece una miseria pero que representa el 9% del aporte total porque se aplica sobre el sueldo bruto.
Es cierto, hoy de los 445.000 beneficiarios del régimen de capitalización el Estado concurre en el pago de los mismos en el SETENTA Y SIETE POR CIENTO (77%) de los casos y 179.000 jubilados de capitalización reciben complementos para que su haber no sea inferior a la mínima garantizada. Además hay que resaltar que 33.000 casos tienen ya su cuenta de capitalización individual totalmente consumida, y por consiguiente es el Estado quien paga la totalidad de sus haberes.
Lo que no se menciona acá es que no es ninguna novedad que el sistema es inviable, es matemáticamente imposible. Pero lo que pretenden justificar es que el sistema público es solidario con el sistema privado, que los beneficiarios del sistema privado reciben fondos del sistema público. Esto es una mentira porque esos fondos que reciben les pertenecen. Muchos de los beneficiarios del sistema privado aportaron durante muchos años al sistema público y ese capital fue diluido en el sistema "solidario", no se transfirió a sus cuentas individuales. Además, durante los años de aportes al sistema privado, el sistema público recibió los mal llamados "aportes patronales". Ese dinero también es parte del salario de los trabajadores y le pertenece a cada uno de ellos. Es parte de la remuneración que reciben por su trabajo, es el costo que la empresa paga por su labor. Ese dinero es un aporte equivalente al personal y en algunos casos hasta el doble. Estos trabajadores deberían recibir al menos el mismo beneficio del sistema público que reciben del privado porque han aportado a los dos al menos en la misma cantidad.
Los representantes del pueblo y de las provincias tomarán así, un rol activo en el seguimiento y el cuidado de ios fondos de la seguridad social, en aplicación de una verdadera política de estado para su custodia, en tanto los fondos pertenecen a los aportantes y no al Estado Nacional.
Para mayor tranquilidad, nuestros representantes van a ser lo veedores del nuevo sistema. Como si realmente pudíeramos confiar en ellos. Considerando la visión democrática de los Kirchner que considera a Cobos un traidor por haberse opuesto a la voluntad del ejecutivo. Nestor Kirchner mismo dió muestras de su concepto democrático esta semana cuando dijo que el que gana gobierna y el que no acompaña, refiríendose a la actitud de la oposición frente a este proyecto. No es así. No estamos votando al tirano de turno, aunque así parece. No puede el ejecutivo tomar cualquier decisión, apoderarse de cualquier cosa, regular todo lo que se lo ocurra. Si el congreso está solamente para dar el visto bueno a todo lo que el ejecutivo dispone, ahí tenemos los recursos necesarios para el sistema de jubilaciones, eliminemos el congreso.
Se prevé que, de resultar procedente el pago de una compensación, el Estado sólo entregará a los accionistas de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, títulos públicos emitidos o a emitirse por la REPÚBLICA ARGENTINA, por hasta un valor máximo equivalente al capital social de las Administradoras liquidadas de acuerdo a las condiciones que establezca la reglamentación del presente proyecto de ley, estableciendo, además, que se preservará el empleo dé lo dependientes de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones.
Con respecto al personal médico, técnico, auxiliar y administrativo que se desempeñe ante las Comisiones Médicas y la Comisión Médica Central creadas por el artículo 51 de la Ley N° 24.241 y sus modificatorias se establece que será transferido a la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO, en la proporción y oportunidad que sea necesario para su funcionamiento, conforme lo determine el MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL
Y en un contexto en el que la falta de recursos es el principal problema, vamos a indemnizar a las AFJP de nuestro bolsillo, porque el estado no genera riqueza, es riqueza que sale de nuestro trabajo y se la apropian a través de los impuestos. Y van a endeudarnos más para el futuro lo que significa que nuestra labor futura, la que todavía no realizamos, va a estar disminuída aún antes de empezarla.
Sumado a esto, los empleados de las AFJP van a convertirse en carga extra en la administración pública. Más costo, más gasto público.

Quién puede defender a este sistema? Les pregunto a quienes trabajan en el mercado de verdad, olvídense de los que no trabajan o viven de nuestra riqueza, quién de ustedes defiende este proyecto? Hasta cuando se puede mantener esta tendencia de castigar a quién produce y recompensar a quién no lo hace.
Justo esta semana leía de los planes para gastar más dinero en nuestras fuerzas armadas, para defendernos de qué? Qué enemigo es más peligroso hoy que nuestro propio gobierno? Quién daña más nuestra riqueza que quién nos estimula a no producirla? Cuál es la definición verdadera de un traidor?

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