Monday, June 29, 2009

Remember, remember the 5th of November...

Hoy volví a ver "V for Vendetta" por enésima vez. La película me fascina y me pareció apropiada en vísperas de las elecciones. No hay mucho que agregar a las campañas. Creo que es mejor dejar algo para reflexionar para después del comicio.

"V for Vendetta" no es, a la vista de la mayoría, un mensaje de libertad. La consideran una película de aventuras común y corriente. En el peor (o mejor) de los casos, una película acerca de una realidad distante en el tiempo, la geografía o la imaginación. Y tengo que admitir en que algunos aspectos es así. Pero la película, y la novela gráfica que le dió origen, muestra una visión del socialismo tal como es. Es difícil verlo desde esta perspectiva, porque estamos sumidos en él. De la misma manera, la novela "1984" de George Orwell fue malinterpretada en su momento como una visión de un posible futuro cuando, en realidad, él estaba describiendo de que manera el socialismo manipulaba la percepción de la realidad a través del manejo de la información para someter a la población en tiempos de crisis, como fueron los años de la segunda guerra mundial.

En la película, el protagonista representa a Guy Fawkes, quien en 1605 intentó destruir la casa de los lores en el Reino Unido en lo que se conoció como la "Conspiración de la pólvora". Guy Fawkes, también conocido como Guido en los años que luchó por España, se convirtió en una leyenda y un símbolo del anarquismo. Posiblemente más por ser una leyenda que por el verdadero significado del complot. Guy Fawkes, como todos los demás conspiradores, era católico y miembro de la aristocracia. La conspiración fue justificada como una reacción a la discriminación sufrida por los católicos bajo el reinado de James I de Inglaterra (y VI de Escocia) quien atacó duramente a los extremistas católicos y puritanos durante la conferencia de Hampton Court. Pero en realidad se trataba de derrocar la dinastía protestante existente para imponer una dinastía católica a partir de la hija de James, Elizabeth. Y por derrocar me refiero a volar en pedazos a loo miembros de la dinastía reinante encendiendo unos 800 Kg de pólvora debajo de la casa de los lores durante la ceremonia de apertura de sesiones.

Guy Fawkes fue detenido en las cámaras subterráneas debajo del palacio de Westminster donde se encontraba almacenada la pólvora, según los relatos de la época, con la antorcha en la mano y dispuesto a sacrificarse en el atentado. Como si esto no fuera suficiente para convertirlo en una leyenda, Fawkes soportó tres meses de prisión y tortura constante sin delatar a sus co-conspiradores. Solo después que algunos de ellos se revelaron por sí mismos al intentar un ataque armado al palacio, Fawkes mencionó sus nombres. Su única concesión fue firmar su confesión. Fawkes y otros conspiradores fueron sentenciados a lo que se consideraba el más atroz de los castigos, algo reservado para los crímenes más atroces. Como pueden imaginarse, no estamos hablando ni del homicidio ni de la violación. Los crímenes más atroces son los crímenes contra el poder del gobierno. El castigo era más que la muerte. Los condenados eran izados colgados del cuello, destripados y castrados aún en vida, sus intestinos y genitales quemados y, una vez muertos, sus cadáveres decapitados y desmembrados para que pudieran ser exhibidos en público como ejemplo. Guy Fawkes no estaba dispuesto a someterse a tal afrenta. Una vez que tuvo la soga al cuello, y aún debilitado por los meses de tortura, saltó del patíbulo para morir de inmediato por la rotura de las vértebras cervicales.

Y así fue que Guy Fawkes se convirtió en un mito y un símbolo de la lucha contra el poder del gobierno, cualquiera sea el gobierno. Muchos poemas le han dedicado, el más famoso de ellos

Remember, remember the fifth of November,
The gunpowder treason and plot,
I know of no reason
Why the gunpowder treason
Should ever be forgot


Recuerda, recuerda el cinco de Noviembre
La traición y conspiración de la pólvora
No se de una razón
Por la que la traición de la pólvora
Deba ser olvidada


El anarquismo ha usado su imagen en posters con el texto "Vote por Guy Fawkes, el único hombre que ha entrado en el parlamento con intenciones honorables".

Pero volviendo a la película, V, el protagonista, se presenta públicamente en televisión nacional con este mensaje:

Good evening. Allow me first to apologize for this interruption. I do, like many of you, appreciate the comforts of every day routine- the security of the familiar, the tranquility of repetition. I enjoy them as much as any bloke.

But in the spirit of commemoration, thereby those important events of the past usually associated with someone's death or the end of some awful bloody struggle, a celebration of a nice holiday, I thought we could mark this November the 5th, a day that is sadly no longer remembered, by taking some time out of our daily lives to sit down and have a little chat.

There are of course those who do not want us to speak. I suspect even now, orders are being shouted into telephones, and men with guns will soon be on their way. Why? Because while the truncheon may be used in lieu of conversation, words will always retain their power. Words offer the means to meaning, and for those who will listen, the enunciation of truth.

And the truth is, there is something terribly wrong with this country, isn't there? Cruelty and injustice, intolerance and oppression. And where once you had the freedom to object, think, and speak as you saw fit, you now have censors and systems of surveillance coercing your conformity and soliciting your submission.

How did this happen? Who's to blame? Well, certainly there are those more responsible than others, and they will be held accountable, but again truth be told, if you're looking for the guilty, you need only look into a mirror.

I know why you did it. I know you were afraid. Who wouldn't be? War, terror, disease. There were a myriad of problems which conspired to corrupt your reason and rob you of your common sense. Fear got the best of you, and in your panic you turned to the now high chancellor, Adam Sutler. He promised you order, he promised you peace, and all he demanded in return was your silent, obedient consent.


Buenas tardes. Permítanme disculparme por esta interrupción. Yo, como muchos de ustedes, aprecio el confort de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la repetición. La disfruto como cualquier otro.

Pero en el espíritu de la conmemoración, esos eventos importantes del pasado asociados con la muerte de alguien o el final de algún enfrentamiento sangriento, una celebración o un día festivo, creo que deberíamos marcar el 5 de Noviembre, un día que lamentablemente no se recuerda más, tomando unos minutos de nuestra vida diaria para una pequeña conversación.

Hay, por supuesto, quienes no quieren que hablemos. Sospecho que, en este preciso instante, se están gritando órdenes por teléfono y hombres armados estarán pronto en camino. Porqué? Porque aunque el garrote pueda ser usado en lugar de la conversación, las palabras siempre mantendrán su poder. Las palabras ofrecen el medio para el significado y, para aquellos que escuchan, la enunciación de la verdad.

Y la verdad es que algo está terriblemente mal en este país, no es así? Crueldad e injusticia, intolerancia y opresión. Y donde una vez tuvimos la libertad para objetar, pensar y hablar como nos pareciera, ahora tenemos censores y sistemas de vigilancia imponiendo conformidad y solicitando sumisión.

Cómo ha pasado esto? Quién es el culpable? Bueno, ciertamente hay quienes son más responsables que otros y serán juzgados por ello, pero a decir verdad, si están buscando al culpable, solo necesitan mirar en un espejo.

Sé porque lo hicieron. Sé que estaban asustados. Quién no lo estaría? Guerra, terror, enfermedades. Había una centena de problemas que conspiraron para corromperles su razón y robarles su sentido común. El miedo tomó lo mejor de ustedes y, en pánico, buscaron refugio en el Alto Canciller, Adam Sutler. Él les prometió orden, él les prometió paz, y todo lo que demandó en pago fue silencioso y obediente consentimiento.


Les suena conocido? No es esto lo que hemos vivido cada día desde que el socialismo se instaló en nuestros gobiernos? E insisto, no estoy hablando de los detalles de la película. Estoy preguntándome porqué estos gobiernos son apoyados a través del voto? Porqué la gente percibe que votarlos es lo que deben hacer?

Y esta es la reflexión que les quiero plantear para después de las elecciones. Mientras escribo esto, lo resultados no son todavía conocidos pero no tiene importancia cuales sean. Y les pido que se olviden de lo que han votado y, si es posible, que se olviden de esta elección en particular. Hoy es un día para reflexionar acerca de que nos motiva para votar, siempre. La pregunta que deben hacerse es "votamos con miedo?". Votamos a B para ponerle límites a A? O votamos a A por miedo a que pateen el tablero si B gana? Votamos a uno u otro porque pensamos que van a resolver nuestros problemas?

Constantemente hay gente llegando a este blog buscando una relación entre Libertad y Responsabilidad. Y como he explicado muchas veces, son una y la misma. No existe Libertad sin Responsabilidad. Y Responsabilidad es hacernos cargo de nuestras vidas, tomar las decisiones que hacen a nuestra vida por nosotros mismos y pagar las consecuencias de nuestras decisiones. Eso es Libertad. Pero no se puede con miedo. Con miedo, uno busca poner la responsabilidad en manos de otro y eso se paga con la libertad. Votar es una de esas decisiones. La democracia no existe si votamos con miedo. No somos libres si votamos con miedo.

Hoy olvídense de los resultados porque no cambian nada. La oposición tiene las mismas ideas y la única forma de ponerlas en funcionamiento es tomando nuestros recursos. Unos pueden ser malvados y corruptos y los otros bondadosos y honestos. No hay ninguna diferencia si el paradigma principal del sistema es apoderarse de la riqueza que creamos con nuestras labor y disponerla a su gusto sin rendir cuentas por los resultados. Cuando nuestro esfuerzo se pierde no importa si lo robaron o lo mal invirtieron. Se perdió y no se puede recuperar.

Aprovechemos la oportunidad para reflexionar y prepararnos para el futuro. Tomemos una posición libertaria, una posición responsable, y decidamos nunca más votar con miedo. Si votamos que sea con convicción. Y ojalá en las próximas elecciones podamos darles un "5 de Noviembre" que nunca jamás sea olvidado.

Tuesday, June 2, 2009

Las alternativas para las próximas elecciones

Voy a darles la oportunidad de ahorrarse la lectura de este artículo. Si lo que buscan es la respuesta concreta y directa se las doy ya, ninguna. No hay ninguna alternativa para las próximas elecciones, no la ha habido desde que tengo memoria.

De lo que voy a escribir hoy es del verdadero significado de las elecciones. Mucha gente desconoce que es lo que se vota, las posiciones electivas en cuestión, pero lo importante acá es que es de lo que realmente se vota, la posibilidad "legal" de mantener el poder absoluto.

Yo sé que esto suena dramático y exagerado, pero es la realidad histórica que hemos visto durante casi un siglo.

Sin ir tan lejos, recuerdo las primeras elecciones legislativas después del Proceso (la dictadura militar que gobernó Argentina desde 1976 a 1983). Alfonsín había logrado la presidencia con un porcentaje importante (52%) que no solo superaba el 50%, también superaba en más de un 10% a la fórmula de Luder-Iglesias. Sin embargo, para la fecha de las elecciones, el romance había terminado. Las medidas económicas de Alfonsín fueron todas regresivas, la situación caótica y la recuperación institucional nunca pasó de la declamación.

Voy a hacer una pausa importante en este punto porque esta última afirmación va a provocar una avalancha de protestas. Alfonsín es visto por la mayoría como el adalid de la democracia Argentina, el hombre que la recuperó para todos nosotros y quien salvó a las "instituciones" de los años oscuros de la dictadura. Nada de esto es cierto. La transición del gobierno militar al gobierno democrático de Alfonsín no fue el cambio que esperaba y diría que esperábamos, porque de mis conversaciones con muchas otras personas recuerdo que no era solo yo quien esperaba esos cambios. Y no desconozco el hecho que el proceso secuestró, robo, violó y asesinó ilegalmente por cuestiones políticas mientras que el gobierno de Alfonsín solo secuestró con un tinte semi legal como para cuidar las apariencias. Si quieren cuestionar este hecho, les recomiendo primero leer esta nota. Sergio Valenzuela fue arrestado en Chos Malal en 1987 por haberle gritado a Alfonsín y estuvo detenido 10 días por desacato. Lo que gritó fue "tenemos hambre señor presidente". Si bien desacato estaba contemplado en el artículo 244 del código penal, la definición es muy difusa y la interpretación de "falta de respeto" que se aplicó es absurda. El adalid de las instituciones jamás reconoció esto como una falta y, de hecho, no hizo absolutamente nada para evitar el arresto. Hasta es posible que lo haya exigido de la misma manera que Scioli demandó la cabeza del responsable por su reciente bochorno. Sergio Valenzuela estuvo prófugo una semana y la policía de la democracia dedicó sus recursos a perseguirlo, seguramente desatendiendo aquellas responsabilidades que hubieran resultado en cambios positivos para los habitantes de Chos Malal como por ejemplo atender a la seguridad pública. Aún después del arresto, Alfonsín pudo haber intervenido y terminar con el incidente. Y tengo mis serias dudas que haya habido un proceso legal en este caso pero desconozco los detalles. Sergio Valenzuela recibió asistencia del gobierno por intervención personal de Alfonsín unos años después. Otra muestra de como Alfonsín, como todo otro presidente, respetó a las instituciones. La asistencia social manejada personalmente en forma arbitraria como dádiva de monarca, una manera de comprar voluntades.
Entre otras cosas que esperaba de Alfonsín, me hubiera gustado ver que derogara toda la legislación generada por la comisión legislativa del proceso. Y usé derogar a falta de otro término porque la realidad es que debió haber sido ignorada completamente. Toda la legislación del proceso es nula aún hoy, nula de nulidad absoluta porque no fue el fruto de un Congreso elegido democráticamente como lo exige nuestra Constitución. Y, aún si consideramos que semejante cambio hubiera ocasionado un caos institucional (no hubiera ocurrido pero...), había alternativas. Una de ellas hubiera sido la revisión completa de la legislación por el Congreso democráticamente elegido. Pero esto no ocurrió. No porque era un trabajo de verdad, algo a lo que los políticos escapan, sino porque nada es más atractivo para un gobierno socialista que el poder respaldado por ley. El gobierno de Alfonsín, e insisto que igual que cualquier otro gobierno, usó y abusó de estos poderes.
A esto podríamos sumarle la actitud con que trató los crímenes de la dictadura. Haber "perdonado" en pos de la "pacificación" fue una de las más atroces cachetadas a las instituciones. No solo desde el punto de vista de la justicia objetiva, porque los crímenes se cometieron y esto no se puede cuestionar, si no porque no tenía la autoridad para hacerlo. Legalmente el presidente tiene autoridad para otorgar perdones, algo que me parece atroz y que voy a tratar en el futuro, pero solo a reos condenados. Es necesario el debido proceso y la condena para que se pueda obtener un perdón presidencial. Alfonsín se excedió en los poderes atribuidos por la Constitución al evitar el juicio.

Volviendo al tema de las elecciones, en las primeras elecciones legislativas del gobierno de Alfonsín, la elección se transformó en un debate acerca de la gestión de gobierno. Aunque no fue tan descarado como en el caso de la consulta popular por el conflicto del Beagle, la realidad es que el gobierno lo asumió en este sentido. Con el justicialismo dividido y mal visto en general, lo que más temía Alfonsín era una gran mayoría de votos en blanco. Aún si sus candidatos obtenían una mayoría relativa, cosa que hubiera ocurrido seguramente, la imagen de una mayoría real de votos en blanco hubiera mostrado la realidad de la voluntad de los votantes, no apoyar la gestión del gobierno actual ni respaldar a la inexistente oposición. Algo que hubiera sido mucho más saludable para nuestras instituciones. Alfonsín apoyó su campaña básicamente en un solo punto, votar en blanco es una traición digna de nostálgicos del proceso. Él sabía que apuntar en contra de la oposición era contraproducente porque no eran capaces de reunir los votos necesarios para tomar el control del Congreso. La estrategia dió resultados, aunque los votos en blanco fueron significativos para ser la segunda elección desde el retorno de la democracia. Hubo más de un 10% en comparación con menos de un 3% en las elecciones de 1983.

En el caso de la consulta popular por el tema del Beagle, la situación fue peor. Para quienes no lo recuerden (o no lo sepan) hasta el año 1984 existió un conflicto por la delimitación de la frontera en la zona del canal de Beagle en el extremo Sur del continente. Este es un tema que merece su propio artículo porque no solo es una historia jugosa, muestra como han respondido nuestros gobiernos en la defensa de nuestros intereses. La cuestión es que en 1984, el gobierno de Alfonsín, decidido a terminar con el conflicto, sometió un tratado a consulta popular. La elección fue un enfrentamiento entre la UCR y el justicialismo, un nuevo debate sobre la gestión de gobierno en general y no el tema que se trató en cuestión. El significado del tratado, bueno o malo, fue pasado a segundo plano. El justicialismo jugó sus cartas apoyando la abstención, una manera de obtener los votos de sus huestes sumados a los de todos aquellos que no fueran a votar porque la consulta no era obligatoria. Esto provocó el efecto contrario, la gente se volcó a votar masivamente no para apoyar el tratado, sino para contrarrestar la maniobra del justicialismo. Esta consulta convocó a más de 12 millones de votantes, sobre un total de electores habilitados que rondaría los 18 millones, con solo un 2% de votos en blanco. El tratado se aprobó con más del 80% de los votos y nadie jamás se cuestionó si eso era lo correcto.

Años después, Menem resolvió el problema de los votos en blanco de la única manera posible, por ley. Con la oposición deprimida después de la gestión de Alfonsín, su mayor temor también fue el voto en blanco. Y Menem se jugaba su reelección, no era una mera elección legislativa. Así fue que en 1995, el artículo 149 del código electoral fue reemplazado por otro que establece como condición para ser elegido obtener el 45% "de los votos afirmativos válidamente emitidos" o en su defecto el 40% y una diferencia de más del 10% sobre el segundo. Esto es lo que le quitó valor a los votos en blanco, no son afirmativos y por lo tanto no se cuentan dentro del porcentaje para el cálculo. Esto es un gran beneficio para todos los partidos políticos porque ya no es necesario obtener una verdadera mayoría para alcanzar la presidencia, solamente una "gran minoría".

Pero este cambio fue utilizado para desalentar el voto en blanco mucho más allá de su verdadero alcance. La modificación solamente afecta a las elecciones presidenciales, el artículo es parte del Capítulo I, "De la elección de Presidente y Vicepresidente de la Nación". En el caso de elecciones legislativas, la elección de senadores se realiza por mayoría simple y la de diputados por proporción de votos obtenidos entre aquellas listas con al menos un 3% de los votos. En ambos casos los votos en blanco no afectan el resultado. No es cierto que los votos en blanco cuenten a favor de los partidos mayoritarios. A lo sumo se podría considerar que cuentan en contra de los minoritarios que podrían no alcanzar el 3% o no alcanzar la cuota necesaria para obtener una banca. Pero de la misma manera se podría considerar que cuentan en contra de los mayoritarios que podrían perder una banca a manos de partidos menores que superan el 3% mínimo.

El análisis matemático de cuales son las posibles consecuencias del voto en blanco no lleva a nada. El voto en blanco no va a ser contabilizado de una manera o de otra. Pero esto no tiene que ser una condición a considerar en el momento de votar. Votar al menos malo no es correcto. Votar en contra del malo tampoco. En estas elecciones no hay alternativas porque no hay una oposición real, estamos entre socialistas en el poder y socialistas que quieren estar en el poder. Unos serán más corruptos que otros, beneficiarán a diferentes grupos, atacarán a otros, en el fondo todos ellos necesitan apoderarse de los recursos para poder "redistribuirlos" para el bien o para el mal. No importa el objetivo, no importa el resultado, lo que está mal es apoderarse de los recursos que nosotros producimos utilizando el poder del estado.

Justo ayer ví en un programa de televisión un periodista, asumo que de un programa humorístico, entrevistando a candidatos con preguntas acerca de sus plataformas. La gracia era que las preguntas estaban referidas a las plataformas de los otros partidos y se las presentaban como las propias. Obviamente que todos cayeron en la trampa y elaboraron elusivas respuestas acerca de como y porque se iban a implementar esas políticas. No es una sorpresa, no hay manera que los candidatos puedan distinguir una plataforma de otra porque son todas iguales. Puede haber diferencia de matices pero el socialismo es socialismo, no importa por que lado quieran verlo. No hay diferencias ideológicas entre ellos.

No es mi intención en este blog decirle a la gente que debe votar. Pero sí decirles que voten a conciencia, que voten expresando claramente su voluntad.
El voto en blanco cuenta en la medida que nosotros lo consideremos. No importa si alcanzan la banca en el Congreso o no. El gobierno va a reforzar este modelo socialista opresivo porque tanto oficialistas como opositores quieren lo mismo. Lo que no consiguen por mayoría lo consiguen por negociación. Lo que no consiguen hoy lo conseguirá mañana el que sigue. La importancia del voto en blanco es que muestra cuantos somos los que no apoyamos este sistema de gobierno no importa cual de los partidos esté en el gobierno. El voto en blanco nos muestra que no estamos solos. Y no me importa si somos una minoría, pero somos, estamos, existimos. De la misma manera que no vendería mi voto a cambio de "asistencia social", tampoco voy a vender mi voto por miedo al gobierno.